La Enseñanza Resumen, Contenido: El Canal Introducción, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Resumen, Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Apéndice, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4 Parte 5 Conclusión


Conclusión

¿Qué efecto ha tenido la Enseñanza? ¿Me ha convencido de su realidad? Tengan en cuenta que yo no la adquirí de la manera en que ustedes acaban de leerla. El Resumen son los huesos desnudos, el esqueleto esencial del que cuelga todo los demás. Yo absorbí la Enseñanza gradualmente, a lo largo de un período de más de veinte años, por medio de una serie de preguntas, cuyas respuestas fueron encontradas y rememoradas por mi Mente Consciente. El relato de este período es otra historia, que me han pedido que escriba, pero en esta 'conclusión' quiero hablar de los resultados tal como me afectaron. Por tanto esta es sólo una conclusión personal, sin otra autoridad.

     Uno reacciona a un conocimiento nuevo de dos maneras, primero viene el impacto sentimental o emocional, y luego las reacciones racionales. En cuanto a lo primero, como consecuencia del método de comunicación, supe que las cosas eran así. Esto produjo una situación curiosa durante las primeras etapas, un intenso sentimiento de la irrealidad de la existencia humana, que se convirtió en algo tenue y apagado, en comparación con la realidad del Mundo del Pensamiento que rememoraba. Este sentimiento me creó una impaciencia tremenda con esta vida, y un anhelo de acelerar su final. Esto era un error y hubo que dominarlo. En teoría es fácil valorar la importancia de la vida terrestre, comprender que es una parte ineludible del todo, y que, según como se use, puede deteriorar al todo. Pero cuando uno tiene rememoraciones, es muy difícil poner en práctica esta teoría.

     La atracción de la Enseñanza sobre mi razonamiento fue de mucha más ayuda. Creo que en mi juventud tuve poca suerte en mis contactos con la iglesia, y como resultado de ello me volví agnóstica. Los principios y las prácticas del cristianismo me parecían muy lejanos, y convertían a la religión cristiana, tal como se la practica, en algo inaceptable para mí. Pero cuando empecé a rememorar, y la Enseñanza empezó a responder a mis preguntas, esas respuestas satisfacían a mi razón. De acuerdo con las teorías vigentes en mi época, me parecía que o bien la tierra y la vida terrestre formaban parte de un plan controlado, o en caso contrario eran cosa del azar. Sentía que, aunque lo que se llama 'azar' existe en la naturaleza y en la vida, la balanza se inclina a favor de que exista un cierto tipo de orden, aunque me parecía discutible que ese orden estuviese controlado y fuera justo. Si suponemos una vida terrestre única y aislada para cada uno de nosotros, podemos pensar que el orden está controlado, pero es difícil encontrarlo justo, y me parece que este problema sigue sin solución.

     Pero supongamos la continuidad de la mente, la existencia de un almacén donde se guarda la sabiduría adquirida por medio de las experiencias, a veces muy amargas; donde el afecto creado por dos seres vivos en la tierra se desarrolla hasta cierto grado de comprensión, y se convierte en un vínculo entre ellos, que tampoco muere; entonces ese orden sí se puede conciliar con la justicia. Las discordantes desigualdades de salud, riqueza y poder se vuelven aceptables, si se las ve como experiencias a las que cada individuo se somete, en una u otra vida, para ensanchar su comprensión.

     Las dificultades de comprensión relacionadas con los rasgos hereditarios, sobre los que la Mente Consciente no nacida no tiene control, desaparecen si uno reconoce que una parte de nuestra propia personalidad los elige en nuestro propio beneficio, que se adquieren al nacer, y que se abandonan al morir. Sin embargo hay que tener en cuenta que cuando este abandono tiene lugar, lo que queda puede ser muy poco. Puede ser un alivio deshacerse al morir de las partes más difíciles de los rasgos hereditarios de uno, pero es un error cometido por todas las Mentes Conscientes en sus primeras vidas, confiar demasiado en estas características heredadas. Más tarde se aprende que, salvo que las virtudes heredadas se fortalezcan, y se luche contra sus debilidades con la fuerza del libre albedrío, estos rasgos hereditarios no dejarán huella en la personalidad continua. Por ejemplo, la capacidad intelectual o artística pueden ser dones hereditarios que se pierden con la muerte, pero la sabiduría y la comprensión adquiridas con el buen uso de estos dones, se integran en la Mente Supraconsciente.

     Naturalmente, uno hereda características de su Mente Eterna, el ego que es la base de todas sus Mentes Conscientes, y de quien cada uno de ustedes hereda el amor a su Camino, sea el de la Verdad, el de la Belleza o el del Servicio. Me parece, hablando en general que:

El libre albedrío puede hacer que estos dones se echen a perder, o se dejen a un lado, y se puede decir que son características generales, no personales, que forman parte del ego de una Mente Consciente, y crean una facilidad natural o tendencia mental a seguir su Camino.

     Este asunto del ego también parece encontrar una respuesta satisfactoria en la Enseñanza, pues parece inaceptable, al menos para mí, creer que un individuo como yo va a existir eternamente. Conforme me voy haciendo vieja, observo cierta cohesión central en torno a ciertos valores que he adquirido o aceptado. Con todo, la personalidad humana me parece demasiado desagregada, inestable y mutable como para tener continuidad como un todo. Pero que se conserve la sabiduría conquistada por medio de las experiencias de esta vida humana, da un sentido razonable a la vida. Basta considerar los logros de tipo superior de los seres humanos, de cualquier raza y color, para comprender algo de la maravilla de la Personalidad Creativa.

     He observado en todas estas rememoraciones, una tendencia a no contradecir ni refutar las teorías existentes, ni las religiones, por muy alejadas que parezcan estar, sino a tomar el camino de en medio, enlazando unas con otras. Tomemos, por ejemplo, los conceptos de libre albedrío y predestinación. La Enseñanza incluye a los dos. La libertad de elección prevalece por todas partes, y, hasta cierto punto, en todas las cosas, pero la creación del Mundo del Pensamiento y la tierra estaba determinada de antemano. Cada parte de la Personalidad Escindida tiene la libertad de cumplir o no cumplir su objetivo. Aunque nuestras Mentes Eternas, al aceptar la Voluntad, hayan pasado ya la etapa de tomar decisiones, la Mente Consciente aún es libre de seguir o desviarse del tema de su Libro, aunque ese tema del Libro esté determinado de antemano, con el consentimiento de su Mente Eterna. La Mente Consciente, al ser sólo una parte de un todo, no es un agente completamente libre, sino que vive en la tierra por la voluntad de su Mente Eterna, quien asume la responsabilidad de su éxito o su fracaso. La variedad de experiencias y la continuidad que se ofrece a cada Mente Consciente, parece que compensa con creces esta carencia de libertad individual total. Se tiene más libertad siguiendo un tema establecido a través de todos los Capítulos del Libro, de la que se tendría con un sólo Capítulo terrestre, incluso en el caso de que uno pudiera elegir sus rasgos hereditarios y el Patrón de esa vida única.

     Hay quienes niegan la existencia del mal, y otros que no pueden conciliar la existencia del mal con la idea de un Creador benévolo. Pero la división del mal en un estado y una Fuerza simplifica el problema. Puede atribuirse a la Luz la existencia de un estado, el estado del mal, que implica la posibilidad de elegir, y que cambia con la comprensión del hombre, y con el uso que haga de esa comprensión. La Fuerza del Mal, que está formada de pensamiento que voluntariamente se ha apartado de la Luz (sin tomar parte en la Intención, sino fundiéndose en la Oscuridad contra los planes de la Luz, listo para absorber más pensamiento del mismo tipo), tiene que existir mientras haya libertad de elegir.

     Luego están la Voluntad y la Intención. Creo que representan el mismo problema que San Pablo se esfuerza por resolver con su explicación de la ley de Moisés y la gracia de Cristo.

     La Voluntad fue el nombre que nuestras Mentes Eternas pusieron a todas las condiciones, limitaciones y requisitos que controlan la tierra y el Mundo del Pensamiento. Son muy numerosas, y muchas de ellas siguen sin haber sido descubiertas ni reconocidas por el hombre.

     La Intención es el plan de la Luz encaminado a la Personalidad Creativa individual.

     Cuando nuestras Mentes Eternas aceptaron la Voluntad, y con ella la igualdad de los tres Caminos, se dio a la evolución la libertad de seguir la Intención, y el tercer elemento de la Personalidad Escindida, nuestra Mente Consciente, comenzó el Viaje de Retorno, que es su participación en este cambio de ideas. Durante nuestras vidas terrestres, que siguen estando gobernadas por la Voluntad, nuestros instintos heredados y nuestros rasgos hereditarios nos arrastran a un conflicto entre Voluntad e Intención.

     Me parece que deberíamos seguir el ejemplo de nuestras Mentes Eternas, que actualmente están liberadas de este conflicto, y aceptar nuestro Aspecto del Pasado, que es nuestra naturaleza, la herencia de nuestros cuerpos físicos, el vehículo que hemos recibido para que vivamos nuestras experiencias. Nuestro Aspecto del Presente, que nos permite comunicarnos con el Mundo del Pensamiento a través de nuestras Mentes Supraconscientes, debería permitir que, hacia el final de la vida, observando nuestras experiencias pasadas, descubriéramos su objetivo y nuestras desviaciones de ese objetivo. Entonces, cuando fuésemos suficientemente adultos para utilizarlo, nuestro Aspecto del Futuro, que también forma parte de nuestra Mente Consciente, podría adquirir su propio contacto con el Mundo del Pensamiento.

     Por tanto, me parece un disparate que una Mente Consciente censure, o desprecie, los sentidos que le han sido dados, y los placeres que le permiten. Con toda seguridad nuestra primera lección es sobre el aprecio, igual que nuestras Mentes Supraconscientes van primero a los seis Planos para aprender a apreciarlos. La renuncia no vale nada cuando no se tiene estima de la cosa a la que se renuncia. Creo que renuncia no es la palabra apropiada. Aprendiendo a disfrutar sin permitir que ningún deseo la domine, una mente adulta podría alcanzar una etapa en la que el amor (deseo) de la posesión y del poder se desvanece, en la que sigue estimando las cosas sin desear poseerlas.

     Esta Enseñanza también vincula los principios sostenidos por las tres religiones más importantes, la budista, la cristiana y la islámica. Cuando la humanidad recibe conceptos como los que sustentan a estas tres religiones, su verdad, belleza espiritual y bondad empujan a reconocerlos y venerarlos. Pero no se puede transmitir verdades así a través de los siglos, sin que se estropeen. Se arrastran errores y absurdos que deslucen el concepto original. Es fácil encontrar este tipo de desperfectos en las tres religiones, pero no es de mucho provecho, interesa más reconocer y retener lo bueno. Es poco lo que sé, excepto que he salido ganando con tener una visión general del budismo y del Islam. No soy una persona religiosa, y creo que mis contactos y mi ambiente han impedido, tal vez deliberadamente, que me volviera religiosa. Creo que para recibir esta Enseñanza se necesitaba una mente con cierta apertura, pues un apego fuerte a una fe habría hecho más difícil la relación con la Enseñanza.

     De manera general, me parece que cada una de estas tres religiones fue una etapa necesaria en la evolución de la mente. El budismo, que contiene el enfoque más logrado de la unidad, es la más alta expresión del Primer Reflejo que se ha alcanzado en la tierra, y en su búsqueda de la unidad, o de la Luz, enseña la abolición del yo. El cristianismo expone el Segundo Reflejo, estableciendo la vida humana como el inicio de la búsqueda de la Luz por la Mente Consciente, en la que Azrael y Arrantees proporcionan el necesario vínculo personal, tal como nosotros lo entendemos, entre la Mente Consciente y la Luz, y enseñando la necesidad del Servicio, y la consecuente supresión del deseo egoísta. El Islam, con su énfasis en la necesidad de la oración, es una expresión del Tercer Reflejo, la necesidad de comunicación entre la Mente Consciente y la vida espiritual en el Mundo del Pensamiento.

     La Enseñanza incluye, y de hecho muestra, la necesidad de estos tres conceptos. El Séptimo Plano y la Tercera Progresión son sólo términos, que intentan transmitir la idea de la continuación hacia una unidad, que actualmente está más allá de la capacidad de comprensión de la Mente Consciente, aunque sea la meta reconocida. Sin embargo la Mente Consciente vive en un cuerpo animal, y en un mundo realmente maravilloso. Es absurdo desdeñar o dar de lado al plano físico sin haberse sometido a la variedad total de las experiencias. Es mejor reconocer al cuerpo como el vehículo que nos han dado para el objetivo de la vida terrestre, y a cada vida como parte de un todo, y una etapa hacia la perfección máxima.

     Me parece que la verdad que está más necesitada de reconocimiento, no sólo teórico sino práctico, es la necesidad de la oración, que usa las palabras como medio de comunicación en el más amplio de los sentidos. El occidental medio, suponiendo que alguna vez piense en ello, considera oración a la repetición de fórmulas que, por mucho que sea su mérito, son producto del pensamiento de otro. Se que la oración contemplativa, tal como se la practica en las órdenes religiosas, puede ser una vía de aproximación directa, pero para mantener esta comunicación es necesario mucho ejercicio en el uso del pensamiento contemplativo. No quiero que parezca que menosprecio el uso de la oración en los servicios religiosos de la fe que sea, pero, si la oración es un medio de comunicación, tiene que llegar mucho más allá de su alcance actual, y tiene que contener una gran proporción de pensamiento individual normal. Cualquier pensamiento personal que pasa de la Mente Consciente a la Mente Supraconsciente, y obtiene una respuesta, es oración, en el sentido de que es una forma de comunicación, completamente real, entre la tierra y el Mundo del Pensamiento.

     El reconocimiento general de esta verdad se desarrollará cuando venga el Tercer Reflejo. Entonces esta comunicación, aunque sea intermitente, y se produzca más fácilmente en el pensamiento creativo o contemplativo, podrá volverse parte de la vida diaria del individuo, salvo que ese individuo se aparte de su Patrón, usando deliberadamente su voluntad egoísta en dirección opuesta.

     La historia reciente ha hecho terriblemente visible el inmenso poder del las ideas sobre las masas y las naciones, y la única profilaxis es despertar al individuo a la enorme importancia de sus propios pensamientos. Se puede admitir teóricamente que nos convertimos en lo que pensamos, pero ¿cuántos se dan cuenta de que esto es literalmente cierto, que las ideas pueden, con la misma facilidad, hacer de uno lo más parecido a un idiota, o un ser cuerdo, tolerante y responsable? Se pone demasiado énfasis en lo que hacemos, y demasiado poco en lo que pensamos, lo cual es poner el carro delante del caballo a propósito. La Enseñanza recalca la importancia del pensamiento de la manera más enfática.

     La Enseñanza también parece incluir la visión del mundo de muchos filósofos tales como, por ejemplo, el escritor chino Lin Yutan que sostiene que "El sentido del humor es esencial para la buena dirección de los acontecimientos". La Enseñanza introdujo esta idea en la forma de una leyenda, una forma adecuada para la traducción, que representaba dos dones, uno de Azrael y otro de Arrantees, para el bienestar de la tierra.

     El regalo de Azrael fue el sueño y todo lo que el sueño trae. El regalo de Arrantees fue:

"Yo también, igual que Azrael, siento la necesidad de llevar
algún consuelo a este mundo que acaba de ser creado.

Le daré nuestra alegría y nuestra risa, para aligerar
el peso de los momentos de desesperación,
así que mi regalo es la gracia salvadora del humor".

Finalmente la Enseñanza me ha proporcionado un cimiento sólido, que hace sencilla y clara esa complicada doctrina cristiana de la Santísima Trinidad. Azrael y Arrantees, el Gobernador y la Directora de todos los inmensos proyectos del Mundo del Pensamiento, con sus Planos y sus distintas formas de existencia para nuestras Mentes Eternas y Supraconscientes, conocedores de la vida humana, pues han sufrido sus dificultades y limitaciones. Azrael, que espera a tener una relación personal con cada Mente Consciente, que vendrá en algún momento en el curso de cada Libro; Arrantees que dirige las fuentes de inspiración, de las que tanto necesitamos aprender, para que las vías de comunicación puedan desarrollarse más completamente; y la Luz a la que llamamos Mente y Objetivo del universo, de quien sé en mi mente y siento en mi corazón que está más allá de la comprensión completa de cualquier Mente Consciente. En efecto, ¿cómo podría la parte comprender al todo? Hasta que no se realice la unión completa, no se podrá alcanzar la comprensión completa. En este sentido, la humanidad tiene que permanecer como un niño, que vive en un mundo propio, que se toca y se mezcla con el mundo de los adultos, y que tiene el derecho a los placeres de la infancia y a ser protegido. De la misma manera que los niños se preparan para la vida adulta en el mundo de los adultos, la humanidad tiene que prepararse en la tierra para la vida en el Mundo del Pensamiento, y como nuestro objetivo es la búsqueda de la Luz, cada uno tiene que luchar por tener toda la comprensión que pueda lograr.

     Hay muchas maneras de alcanzar esta comprensión, hay grados de percepción, y cada individuo en cada vida tiene que llegar lo lejos que pueda. De esta manera me parece natural que Sir James Jeans considere que si hay un Dios debe ser el Gran Matemático, igual que un gran músico sentiría que es el Señor de los Sonidos. Tales sensaciones son el resultado del verdadero conocimiento, que ha sido recibido desde uno de los seis Planos, que después de todo son maneras de percibir la Luz. Pero sólo el Séptimo Plano, más allá de los seis, es el Plano de la comunicación individual con la Luz. Allí comienza la comprensión, el intercambio directo e individual con la Luz.

     ¿Es definitiva esta Enseñanza? Ciertamente no. Creo que está hecha para adaptarse a nuestras necesidades actuales, y que, como cualquier inspiración o rememoración, es sólo una señal más en el camino. Sin embargo, no se puede atribuir a la ilusión la aceptación de estas ideas. No ofrecen la calma idílica del cielo como recompensa por las vicisitudes de la vida, sino una tremenda e incesante responsabilidad, no sólo respecto de la propia personalidad creativa, sino también respecto de la vida como todo.

     El que ha aprendido a amar la vida, o se siente atraído a buscar el conocimiento, o encuentra paz y alegría en la belleza que descubre en la tierra, encontrará que la experiencia continuada de estos tres Caminos hace que cada vida sea digna de ser vivida, y sus logros lo mantendrán en la búsqueda de la Luz, que es el objetivo de su ser.


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