La Enseñanza Resumen, Contenido: El Canal Introducción, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Resumen, Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Apéndice, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4 Parte 5 Conclusión


Introducción

de 'El Hombre que Ve' (1)

Prefacio

He separado mi aportación a esta Ensenañza en tres partes:


Introducción, Parte 1

El Círculo

En los primeros años de la década de los 30, un pequeño grupo de amigos interesados en los temas psíquicos, decidieron formar un Círculo privado para intentar desarrollar la mediumnidad en alguno de sus miembros. Consideraron prudente tener a un médico en el Círculo, e invitaron a mi padre a unirse al grupo. Así empezó todo.

     Kath, que era miembro del grupo, se ofreció para ser la primera en intentar ver si tenía poderes psíquicos.

     Nunca fui miembro de este primer Círculo. Estaba fuera de casa en esa época, y no volví hasta algo más de dieciocho meses después. Durante toda la historia de este trabajo, mi profesión me ha permitido estar en casa muy poco tiempo, en total unos pocos meses en veinticinco años, de manera que las ocasiones en que he estado presente han sido pocas, y muy separadas en el tiempo unas de otras. Sin embargo, he tenido un pequeño papel en el trabajo, y me he mantenido en contacto con lo que pasaba durante mis ausencias, principalmente gracias a mi padre, 'el Médico' (2), a Kath, y a otros miembros del Círculo, que me escribían de vez en cuando. La mayor parte de lo que sigue es, por tanto, de segunda mano, y procede en gran parte del recuerdo de las muchas y excelentes cartas que mi padre me escribió.

     Creo que nuestra relación era insólitamente cercana para un padre y un hijo. Teníamos muchos gustos parecidos y actitudes similares ante la vida, las de mentes buscadoras. Además me trataba como a un igual. Durante la última parte de mis tiempos escolares, se interesó mucho por la investigación psíquica. Había leído toda la literatura disponible sobre el tema, y había llegado a la conclusión de que había algo muy interesante y muy importante personalmente para él que, por desgracia, se veía obstaculizado y envuelto en un velo de misterio por prejuicios irracionales muy fuertes. En aquella época no hablaba de esto conmigo, pero me dejaba leer todos los libros que había leído. A esta distancia en el tiempo, encuentro un poco sorprendente que yo leyese con interés las actas de la Society for Psychical Research [Sociedad para la investigación psíquica], Myers: Survival of Human Personality [Supervivencia de la personalidad humana], James: Varieties of Religious Experience [Variedades de la experiencia religiosa], Stainton Moses, H.D. Bradley, y muchos otros de la misma línea. Me familiaricé con todos estos libros que, hasta cierto punto, prepararon el terreno para lo que había de venir.

     Después de marcharme de casa en 1927, mi padre organizó y asistió a sesiones de médiums profesionales, que produjeron diversos fenómenos, incluidas materializaciones y voces directas. Me las contó en sus cartas y estaba claro que, en la mayor parte de los casos, estaba satisfecho de la autenticidad de los fenómenos de los que había sido testigo. En una o dos ocasiones se sospechó de fraude, pero no fueron de entidad suficiente para poner en duda el conjunto de las manifestaciones. Sintió que había comprobado a su satisfacción que, de alguna manera, la personalidad sobrevive a la muerte corporal, y que, bajo ciertas limitaciones, la comunicación con los muertos es posible. Era un hombre inteligente y un erudito con una mente inquisitiva, y quería algo más que eso.


El Primer Círculo

Este era el estado de las cosas cuando mi padre aceptó la invitación a formar parte de este Círculo privado. Había recopilado algo sobre las posibilidades de investigar en círculos privados, leyendo un libro publicado por aquella época, titulado The Psychic Adventures of a Business Man [Las aventuras psíquicas de un hombre de negocios], y estaba muy interesado en hacer un intento similar. Kath ya era amiga suya y conocía bien a los demás miembros.

     El Círculo se reunía una vez por semana, los viernes por la noche. Se sentaban en una habitación en penumbra, y ponían discos de gramófono mientras Kath intentaba 'dejarse ir'. Lograba el estado de trance bastante rápidamente. Al principio había algunos movimientos espasmódicos de sus extremidades, pero pronto se instalaba en un estado de trance silencioso e inmóvil.

     El estado de trance era perfectamente visible en lo físico. No tengo suficiente experiencia para saber si era típico. Tal como me lo describía el Médico, su temperatura, pulso y respiración se reducían de una manera casi alarmante; mostraba una rigidez anormal de los brazos, que extendía frente a ella, y ponía las manos extendidas con las palmas hacia arriba, casi en actitud de súplica. Después aprendimos a observar esa posición de sus brazos y sus manos como una indicación de que Kath estaba 'fuera'.

     En cuanto conseguía un estado de trance sosegado, Kath empezaba a hablar. Pronto el Círculo se dio cuenta de que, en efecto, era la propia Kath quien hablaba, y no otra entidad que hubiese tomado el control de ella. No se dirigía al Círculo, sino que conversaba con otros seres que estaban en una dimensión diferente. No era posible oír lo que le decían, pero el Círculo podía espigar algo de lo que pasaba, de la misma manera que cuando uno escucha a uno de los interlocutores de una conversación telefónica. Era diferente de una conversación telefónica en que Kath estaba en presencia de aquellos con quienes hablaba. Se había 'ido fuera', al 'otro lado', y estaba temporalmente en el Mundo del Pensamiento, fuera de las limitaciones materiales del tiempo y el espacio tal como las conocemos.

     No tardó mucho en volverse claro para el Médico, que Kath estaba en contacto con un pequeño grupo de seres muy avanzados, con un nivel de inteligencia superior. Parecía que 'ellos' le estaban enseñando, y la estaban preparando con un objetivo que aún no estaba claro.

     Un ejercicio, por ejemplo, era una 'imagen' que le habían mostrado, y que tenía que traducir a palabras. Ella decía: "Lo intentaré. Sosténla así, Sanchuniathon." y luego hablaba. De vez en cuando, Kath pedía su lápiz al volver y escribía con una letra distinta de la suya habitual. Normalmente eran breves instrucciones al Círculo y estaban firmadas por Kophra, Azvard o Sanchuniathon (3). Generalmente era a Sanchuniathon a quien se dirigí a en el 'otro lado'.


El Segundo Círculo

Después de alrededor de un año este primer Círculo se rompió. Los principales responsables de formarlo, y algunos de sus amigos, llegaron a la conclusión de que estaban viajando en una dirección por la que no querían ir. Probablemente habían tenido esperanzas de desarrollar una forma de mediumnidad más ortodoxa, para establecer comunicación con muertos recientes, y cuando se hizo visible que ese no era el objetivo de la preparación de Kath, perdieron el interés. El Médico y uno o dos de los otros tenían el punto de vista contrario. Se había establecido un vínculo con seres de un orden muy alto, probablemente más allá de todo sobre lo que había actas publicadas. Era inverosímil que 'ellos' se interesasen por nosotros y se tomasen tantas molestias sin que tuviesen una intención elevada. No estaba claro cuál era esta intención, pero él (el Médico) tenía suficiente respeto y fe en 'ellos' como para seguir y ver a dónde nos guiaban.

     Así que el Médico se hizo cargo de los restos del Círculo, y siguió con las sesiones semanales como antes. Estaba profundamente interesado en los 'porqués y para qués' del universo, y creo que se dio cuenta de que el Círculo se estaba aproximando a una nueva fuente de conocimiento. A la vez mantenía los pies en el suelo con firmeza. Carecía por completo de poderes psíquicos de cualquier tipo y, en parte por este motivo, proporcionaba a Kath un anclaje muy esencial en 'este lado'.

     El número de miembros de este Círculo creció lentamente hasta una docena o más, entre nuestros familiares y amigos, incluyendo una buena proporción de gente más joven. Poco después de que se formase el segundo Círculo, volví a casa por primera vez desde que terminé mis estudios, y tuve mi primera oportunidad de asistir a una sesión, lo que hice de muy buena gana. Las cartas de mi padre me habían preparado bien, y sabía lo que podía esperar. No había conocido a Kath antes, pero me encontré con que nos llevábamos bien, y estaba contenta de tenerme allí cuando se 'iba fuera'.

     Había recibido mi nombre en el Círculo antes de llegar, de la siguiente manera: A veces Kath encontraba al Médico falto de comprensión y, sobre todo, encontraba que la trataba con poca delicadeza durante el período inmediatamente posterior a su 'regreso' desde el 'otro lado', en el que ella estaba muy sensible. La advirtieron en el 'otro lado' de mi inminente llegada, y de que me uniría al Círculo. Ella protestó. No quería a otro hombre en el Círculo. 'Ellos' le dijeron: "Pero este hombre es diferente. Este es un hombre que ve." Así me volví 'el Hombre que Ve'. No hago ninguna reivindicación de haber estado a la altura de este nombre.


Las Sesiones

Las sesiones se celebraban una vez por semana, con toda la regularidad posible. No se permitía a Kath intentar 'irse fuera' sin que el Médico estuviese presente. Esta regla no se relajó en muchos años, y cuando lo hizo fue a mi favor. Él o yo éramos necesarios, bien para garantizar su seguridad, bien para traerla de vuelta. Nos sentábamos en una habitación en penumbra, en asientos cómodos. Si había fuego, manteníamos su luz lejos de la cara de Kath para que no la molestase, y siempre había una lámpara con pantalla, para que el encargado de las actas tuviese luz suficiente para escribir. Kath se sentaba siempre junto al Médico, o entre mi padre y yo, si yo estaba presente.

     Siempre abríamos el Círculo con una breve oración. La habitual era: "Padre de todas las cosas, te rogamos por nuestro Círculo. Bendice a los que estamos aquí y a los que están ausentes. Ayúdanos a sentir en nuestros corazones lo que saben nuestras mentes: que el amor es Tu única ley, para que así nuestro amor por Ti y por todos se haga más profundo y más fuerte. Protégenos y defiéndenos de los asaltos del mal, y danos fortaleza para soportarlos. Bendice y cuida a todos nuestros seres queridos, dondequiera que estén, y permite que sigan sus Patrones y así se acerquen a Ti. Padre, nosotros Tus hijos que avanzamos a tientas, te pedimos luz para que podamos ver y seguir nuestros Patrones, por el camino de Azrael y con la ayuda de Arrantees, para que al final todos nosotros, y nuestros seres queridos podamos encontrar la paz que sobrepasa la comprensión humana, y descansar en ella para siempre."

     Después poníamos en el gramófono la 'música de irse fuera' de Kath. Lo más frecuente era el movimiento andante del Concierto doble para dos violines de Bach. A veces utilizábamos el Es ist vollbracht [Todo está consumado] de la Pasión según San Juan de Bach, trozos del Concierto de violín Bruch, o de un concierto de Vivaldi. Kath cerraba los ojos y se echaba hacia atrás, bien envuelta en una colcha, porque cualquiera que fuese la temperatura de la habitación, se quedaba muy fría. La observábamos a la luz tenue, hasta que la posición de sus brazos, estirados con las palmas de la manos hacia arriba, nos decía que estaba 'fuera', y entonces parábamos la música. Esto solía durar dos caras de disco, y, alguna vez, sospechamos que esperaba a oír sus fragmentos favoritos antes de dejarnos.

     Esperábamos en silencio, a veces hasta veinte minutos antes de que ella hablase. La atmósfera era tal que, de manera sorprendente, esa espera no se hacía tediosa. Entonces, normalmente, ella saludaba a Sanchuniathon, y oíamos esa media conversación telefónica. Esto a menudo era interesante. Con el tiempo aprendimos a adivinar los temas de conversación con bastante exactitud. No oíamos todo lo que ella decía, sino sólo las partes adecuadas para que mantuviésemos el interés, y para darnos la oportunidad de preguntarle sobre puntos que 'ellos' quisieran recordar a su memoria consciente cuando volviese.

     Después de la etapa de la media conversación telefónica, solía haber una pausa seguida de un breve discurso. Este solía empezar por: "Soy Azvard y vengo para decirles que..." y acababa con: "Que la paz que sobrepasa toda comprensión humana esté con ustedes para siempre."

     Los modales y la forma de hablar de Azvard eran fáciles de reconocer. Su voz era suave y apacible, y tenía muchas menos inflexiones que la de Kath. No vacilaba ni buscaba las palabras. Hablaba de manera bella, clara e incisiva, haciéndose entender a la perfección con un mínimo de palabras.

  • A veces no había más que una instrucción sobre la conducta del Círculo,
  • algo que teníamos que preguntar a Kath cuando volviese,
  • algo que cuidadosamente teníamos que evitar recordar a Kath cuando volviese,
  • alguna advertencia sobre algo que no habíamos hecho, y que tendríamos que haber hecho.

Más a menudo era un breve fragmento de enseñanza, o la respuesta a la pregunta que alguno de nosotros había puesto en la mente de Kath.

     Después de una pausa, Kath decía "Azrael", y volvía con nosotros, despacio y de mala gana. Este rato siempre era malo para ella. Le disgustaba 'volver' porque, aunque recordase poco del lugar donde había estado, traía consigo la impresión de allá, y era un lugar muy preferible a nuestra 'pocilga' material.

    Creíamos entonces, y seguimos creyéndolo durante años, que Azvard y Kophra, dos entidades que vinieron a nosotros por medio de Kath, eran entes separados, y que estábamos experimentando el tan documentado fenómeno de la voz de una entidad que toma el control del médium durante el trance o la escritura automática. Después nos hemos dado cuenta de que hay una diferencia de la mayor importancia, en la que Kath ha roto un molde, y es única hasta el momento presente. Nunca ha sido controlada de ninguna forma por ninguna entidad exterior: Azvard y Kophra forman parte de la misma entidad; son dos de las tres partes de la personalidad triple de la que Kath es, por así decirlo, la representante en nuestro mundo material. Azvard es la parte que nos han enseñado a llamar Mente Eterna de Kath, y Kath es la parte del trío que la Enseñanza llama Mente Consciente.

     Después aprendimos a reconocer al tercer elemento de la personalidad triple de Kath, la Mente Supraconsciente llamada Kophra o la Niña, que es el intermediario entre la Mente Eterna y la Mente Consciente. Encontramos que la que llamábamos La Niña, estaba a nuestra disposición durante un breve intervalo de tiempo, desde que ella (Kath) llamaba a Azrael y se sentaba inclinada hacia adelante en su asiento, hasta que volvía con nosotros. No había confusión entre las personalidades de Kath y la Niña. Aprendimos a conocer bien a la Niña y le tomamos mucho cariño. Por cierto que el nombre, que venía del 'otro lado', no se refería a ninguna característica juvenil, que nosotros supiéramos.

     Nuestra actitud hacia Azvard y Sanchuniathon era de profundo respecto pero, creo que es justo decirlo, no nos inspiraban afecto. Nos parecían muy remotos, y a menudo teníamos la sensación de que valoraban poco nuestras limitaciones y dificultades terrestres. Los escuchábamos con respeto, discutíamos la Enseñanza, intentábamos seguir 'sus' instrucciones y 'sus' recomendaciones. No teníamos conversación directa con 'ellos'; si teníamos algo que preguntar, le decíamos las preguntas a Kath, y le pedíamos que intentase llevarlas consigo la próxima vez que 'se fuese fuera'. Se nos recomendaba preguntar, como un estímulo para el proceso que traía la enseñanza, pero a menudo nos dijeron que una pregunta 'no sería respondida porque estaba más allá del alcance actual de la Enseñanza'.

     No quiero dar la impresión de que teníamos miedo, o sentíamos desagrado por quienes dirigían este trabajo en el 'otro lado'. Se trataba sólo de que 'ellos' estaban tan lejos, tan por encima y tan más allá de nuestro estado de progreso, que nuestro sentimiento hacia 'ellos' era de deferencia y veneración más que de cariño.

     La relación con la Niña era completamente diferente. Cuando venía nos sentábamos a charlar alegremente con ella, como si una buena amiga se hubiera dejado caer por allí. Era encantadora, divertida y de inteligencia rápida. La sentíamos muy cerca, casi como si fuera uno de nosotros, aunque su horizonte de experiencia y conciencia era incomparablemente más amplio que el nuestro. Le tomamos mucho cariño, y estábamos deseando que viniera. Durante los períodos ocasionales en que, por la razón que fuese, no le estuvo permitido venir, todos la echamos de menos. Nunca inició por sí misma ninguna parte de la Enseñanza, ni nos dio instrucciones ni advertencias directas, pero hacía un papel de la mayor importancia, explicándonos puntos difíciles, y elaborando material que habíamos recibido de los otros, a fin de hacerlo más claro para nuestra limitada capacidad de comprensión. Tenía que ser muy cuidadosa para no ir más allá de sus instrucciones. Las leyes bajo las cuales Kath trabajaba para adquirir conocimiento de la Enseñanza y traérnoslo, eran firmes e inmutables, y la Niña tenía que estar atenta a no darnos ninguna información que no hubiera sido previamente adquirida por la Mente Consciente de Kath.

     Tengo que matizar lo que he dicho antes sobre que no teníamos conversación directa con Azvard y Sanchuniathon. En una etapa muy posterior, hubo dos ocasiones en que se me permitió tener una 'entrevista' con Azvard, sin que nadie más estuviese presente. Fue una experiencia interesante y muy aleccionadora.

     Cuando Kath había vuelto con nosotros, y las conversaciones de la velada habían terminado, el Círculo se cerraba con una oración. La habitual era: "Padre de todo cuanto existe, envía a nuestros corazones, y a los corazones de todos los hombres en todas partes, el Espíritu de nuestro Señor Jesús Cristo."


Azrael

Azrael es el nombre de uno de los arcángeles judíos, el ángel de la muerte. En los primeros tiempos del Círculo, cuando Kath se 'iba fuera' la oíamos hablar de y dirigirse a alguien a quien llamaba Azrael. Normalmente al principio de sus 'salidas' saludaba a Sanchuniathon y hablaba con él, y después preguntaba:"¿Puedo subir ahora, Sanchuniathon?" Si le daba permiso la oíamos hablar con Azrael, y estaba claro en su manera de hacerlo, que estaba con alguien a quien reverenciaba y adoraba. No teníamos ni idea de la posible identidad de Azrael. Kath dijo una vez:"Azrael no es sólo el ángel de la muerte, sino también el de la vida más allá de la muerte". Después el Médico le preguntó: "¿Dónde está Cristo en este Mundo del Pensamiento sobre el que estamos empezando a aprender?" Kath se llevó la pregunta al 'otro lado' y se la planteó a Azrael. Azrael preguntó a su vez: "¿Quién quiere saberlo?" Kath respondió: "Él" y no hubo respuesta.

     Más tarde ella planteó de nuevo la cuestión a Azrael. Esta vez, la respuesta a la misma pregunta de Azrael fue "Él quiere saberlo... y yo también quiero".

     Tampoco hubo respuesta, pero esta vez, mientras ella miraba a Azrael, amaneció el sol de la comprensión, y supo que Cristo y Azrael, el Gobernador del Mundo del Pensamiento, eran uno y el mismo.

     Habiendo buscado y hallado este conocimiento de manera espontanea, había dado un paso adelante esencial para su progreso. Pero nunca más pudo 'subir' y encontrarse con Él en el 'otro lado', sino que tuvo que buscarlo en los corazones de los hombres.


Sanchuniathon

Sanchuniathon fue el primer nombre conocido de alguien del 'otro lado' en contacto con Kath. Fue claramente su guía e instructor desde el principio. Ella le tenía un gran afecto. Los primeros fragmentos de la Enseñanza fueron interpretados como 'mensajes de Sanchuniathon'.

     Al principio en el Círculo lo llamábamos en broma 'Sanatogen'* y, hasta que no se escribió su nombre, a nadie se le ocurrió buscarlo en una enciclopedia; entonces supimos que hubo un antiguo fenicio con este nombre, cuya memoria ha llegado hasta nosotros sólo por una cita de un autor latino. De hecho el Sanchuniathon a quien conocemos es una Mente Eterna que nunca ha vivido en la tierra. Supimos que la Mente Consciente de esta Mente Eterna vivió una de sus vidas como un fenicio llamado así. No sabemos si éste fue el Sanchuniathon cuyos escritos fragmentarios han sobrevivido. Nunca lo preguntamos, porque tales preguntas eran irrelevantes para el trabajo y no estaban recomendadas.

Supimos también que Kophra fue el nombre de una chica fenicia que vivió una de las vidas de la Mente Consciente de Kath. Esta vida tuvo especial importancia para ambos y, probablemente, éste es el motivo de que conociésemos desde el principio a la Mente Eterna del fenicio como Sanchuniathon, y a la Mente Supraconsciente de la chica como Kophra.


Azvard

     Azvard es el nombre de una chica o una mujer de la antigüedad que, igual que Kophra, vivió una de las vidas de la Mente Consciente de Kath. Sabemos poco o nada de esta vida. El nombre fue elegido como una 'etiqueta' adecuada para la Mente Eterna de Kath.


El Desarrollo De La Enseñanza

Me he referido ya muchas veces a la Enseñanza. Para algunos de los miembros del Círculo de los primeros tiempos, estaba claro que la intención de aquellos desconocidos que nos habían cogido de la mano, era crear un canal para la comunicación de conocimientos. No teníamos ni idea de qué forma tomaría ni, en aquella época, de los medios ni del método que utilizarían.

     El proceso fue lento; la Enseñanza vino muy poco a poco, y se extendió a lo largo de un período de muchos años. No nos regalaron nada. Kath tenía que buscar cada trozo de conocimiento, recordarlo y traerlo. Si hablamos del Círculo como conjunto, no éramos receptores pasivos de una filosofía sobre la vida. Desde luego la carga mayor era para Kath, y el resto del Círculo sólo servía para darle apoyo y ayuda. Cuando no tenía preguntas propias, tomaba las nuestras y le mostraban dónde y cómo encontrar las respuestas. Cuando se había enterado de las respuestas, entonces podía dárnoslas, normalmente por medio de Azvard. El Médico, con su intenso interés y su mente profundamente indagadora era, sin duda, el principal estímulo de la búsqueda, y sus largas conversaciones con Kath, y con el Círculo en general, hicieron mucho para mantenernos en la ruta del progreso.

     Probablemente sea justo decir que buscábamos a ciegas, y que cada parte de la Enseñanza, tal como fue encontrada y traída a nosotros por Kath, era un elemento individual sin conexión aparente con el conjunto. No había por tanto un esquema de presentación lógico y ordenado. Recibimos un montón de pequeñas piezas inconexas, sin relación entre sí y, conforme fue pasando el tiempo y nuestro almacén de pequeñas piezas individuales fue creciendo, fue fascinante descubrir que encajaban una con otra como las piezas de un rompecabezas, para formar una imagen clara y reconocible.


Las Palabras Y Los Nombres

Una de las mayores dificultades que Kath tuvo que afrontar, fue la de traducir en palabras el conocimiento que adquiría por medio de su Arte de Rememorar. No hay palabras para los temas que están fuera del alcance de la experiencia humana. ¿Por qué iba a haberlas? No tenemos necesidad de hablar de estados, condiciones, dimensiones y entidades de los que no tenemos experiencia, y que son, de hecho, inimaginables. Esta carga de las palabras fue una de la más pesadas que Kath tuvo que arrastrar, y una de las que más le disgustaban. El cuadro que tuvo que pintar con la inadecuada herramienta de las palabras, le parecía una parodia indigna de los pensamientos que deseaba expresar. Cuando se quejaba, decía esto:

"Por qué tengo que hacer malabarismos con palabras
que enturbian el limpio estanque del pensamiento
deformando y eludiendo la verdad,
anulando la visión... "

Hay dos maneras de hacer frente a esta dificultad esencial, confeccionar palabras nuevas o usar las palabras, o combinaciones de palabras, existentes más parecidas. Kath eligió el último camino que tiene muchas ventajas. Sin embargo tiene el inconveniente inevitable de que usa palabras, o combinaciones de palabras, familiares con un significado poco habitual. Es una especie de nuevo idioma que hay que aprender, y esto requiere tiempo y paciencia. Además una palabra que resulta apropiada y atractiva para una persona, puede tener el efecto contrario sobre otra, y convertirse en un serio obstáculo en su camino hacia la comprensión.

     Los nombres son otro posible obstáculo cuando uno lee sobre el trabajo de nuestro Círculo. Desde el principio fue notorio que Kath nunca, bajo ninguna circunstancia, usó el nombre normal de ninguno de nosotros cuando 'estaba fuera', y que 'ellos', de palabra y por escrito, siempre usaban estos 'nombres del Círculo'. Son una especie de apodos que Kath eligió cuando 'estaba fuera', y que normalmente evocaban alguna cualidad o característica esencial, o estaban relacionados con algún incidente que afectó a la víctima. Teníamos a 'la Madre', 'el Viento', 'el Eslabón', 'el Muchacho', 'el Pincel', 'la Escribiente', 'Peter Pan', 'la Chica de la Selva', 'la que Hace Reír' y así sucesivamente.

     Creo que había dos razones para estos nombres. Ella se refería a aspectos de la gente distintos de lo que normalmente evoca el nombre. Y es probable que, cuando se está usando como medio de comunicación el pensamiento en lugar de las palabras, sea más fácil utilizar una cualidad o una anécdota como 'etiqueta' para una persona, que tener que transmitir los sonidos sin significado que constituyen un nombre.


El Mundo Del Pensamiento

Kath bautizó como Mundo del Pensamiento a toda esta dimensión o serie de dimensiones, cuya existencia independiente del universo material conocemos. En la Enseñanza se ha esforzado en describir sus divisiones, su plan y su objetivo.

     Es ocioso intentar imaginar las condiciones de vida en el Mundo del Pensamiento. Aquí en la tierra vivimos una vida material revestidos de un cuerpo material, y toda materia está sujeta a las limitaciones del tiempo y el espacio. Con nuestras mentes terrestres no podemos evocar la imagen de una existencia sin tiempo, espacio, ni materia tal como los conocemos. No merece la pena intentarlo. Tampoco hay respuesta a la pregunta "¿Dónde está?" No se puede ubicar un punto del Mundo del Pensamiento respecto de ejes de referencia relativos a un punto de nuestro universo, porque no se puede usar el mismo sistema de referencia en ambos. A veces me reconforta recordar, cuando pienso en esto, lo insustancial que de hecho resulta ser esta materia nuestra, por muy sólida que se presente ante nuestros sentidos y nuestra experiencia. Recuerdo haber asistido, cuando iba al colegio, a una conferencia de Lord Rutherford sobre la teoría atómica, y dijo que, si se pudiese agrandar un átomo hasta que tuviese el tamaño del teatro en el que estaba hablando, veríamos en algún sitio del centro del edificio un pequeño objeto del tamaño de una canica, y habría una cantidad indeterminada de moscas zumbando en órbitas circulares por las paredes del teatro. Esta era toda la materia sólida del átomo. El resto era espacio abierto ocupado sólo por campos electromagnéticos. Esta 'condición hueca' de la materia se comprueba al medir lo que penetran en ella las pequeñas partículas materiales que llamamos 'rayos cósmicos', por el comportamiento de los rayos X, y por la penetración de los distintos productos de la fisión nuclear, al explotar una bomba atómica.

     Puede que sea ilógico, pero encuentro más fácil admitir la probable coexistencia de un mundo, o de mundos, de otra forma o 'dimensión' cuando recuerdo el poco sitio que en realidad ocupamos con nuestro tipo de materia.


Las Vidas Pasadas

Había un aspecto muy atractivo de nuestras relaciones con 'ellos', que nos habría gustado llevar mucho más lejos. Eran los escasos atisbos de nuestras vidas pasadas que se nos permitía tener, de manera especial las anécdotas de vidas anteriores en las que los del Círculo nos habíamos encontrado unos con otros en la tierra. Nos 'ponían' esto de vez en cuando, como una especie de recreo que mantenía entretenidos a los niños, y siempre conseguía ese objetivo, sobre todo con los más jóvenes del Círculo. Siempre era la Niña quien nos contaba estas anécdotas, que naturalmente tenían que ser conocidas por Kath. Lo normal, también, era que las usase para ilustrar cierto punto o explicar algo; por ejemplo, alguna fuerte atracción o rechazo que uno de nosotros experimentaba sin que ello tuviese origen conocido en esta vida.

     Teníamos curiosidad de saber cuál es el intervalo normal entre dos vidas, si tal cosa existe, pero nunca tuvimos respuesta a esta pregunta. Estaba 'fuera del alcance de la Enseñanza'. Parece probable que no haya un intervalo 'normal', pero debe haber un promedio aproximado que podría ser de interés. De manera similar, el 'promedio' de vidas o Capítulos de nuestros Libros podría ser otra información interesante, que tampoco hemos recibido. En los pocos fragmentos de Enseñanza sobre los Libros que tenemos, hay un ejemplo de unos tres mil años entre Capítulos Importantes y otro de tal vez cuatro mil años. Hay tres Capítulos Importantes en cada Libro, así que podemos deducir que la extensión en el tiempo de un Libro es larga. Ni siquiera podemos conjeturar cuántas vidas caen en esos pocos miles de años que hay entre dos Capítulos Importantes. Supongo que tampoco es importante. Será curiosidad ociosa, pero yo estaría muy interesado en saber aproximadamente cada cuánto tiempo volvemos para vivir otra vez en la tierra. Esto, naturalmente, tiene que ser un factor con gran influencia sobre el número de habitantes de la tierra y sobre la 'esperanza de vida' en cada época.


La Edad De Las Mentes Conscientes

Se nos ha dicho que la 'edad' actual de la humanidad es de unos siete años. Esto quiere decir que si tomamos todo el progreso deseado de la humanidad como si fuera la duración de una vida humana, en el momento actual hemos alcanzado la etapa que equivale al progreso de un niño de siete años.

     Por supuesto no hay que interpretar esto en el sentido de que la vida que le queda a este planeta es diez veces el tiempo transcurrido desde que nació de su padre el sol. Tampoco significa que el hombre vaya a seguir viviendo en la tierra diez veces el tiempo transcurrido desde que el mono animal se volvió mono hombre. Sólo significa que hemos alcanzado una etapa de progreso que, comparada con el estado al que hemos de llegar, es como un niño de siete años comparado con un hombre maduro.

     Hay una cantidad finita de Mentes Eternas enredadas en este rincón de la creación, y así la cantidad de Mentes Conscientes que tienen que progresar en el planeta tierra es finita e inalterable. Todas han empezado ya sus Libros De Las Vidas. No comenzaron todas a la vez, ni todas han progresado lo mismo desde que empezaron. Tenemos, pues, Mentes Conscientes de todas las 'edades' en la tierra, desde las que acaban de comenzar su Libro de las Vidas y están en los primeros capítulos, hasta las que están a punto de acabar sus Libros. Nos dijeron que sólo una había completado su libro antes de que Jesús naciera en la tierra, y que tuvo que esperar a la Vida de Jesús antes de pasar a la siguiente etapa de existencia.

     Me gusta pensar en Mentes Conscientes 'viejas' y 'jóvenes', aunque se trata de una edad que se mide en progreso y no en años. Ni siquiera es una edad que dependa sólo del número de vidas vividas, aunque el progreso está muy relacionado con este factor en la gran mayoría de los casos.

     Es interesante intentar ordenar a la gente que uno conoce por la 'edad' de sus Mentes Conscientes. No nos han dicho qué cualidades o características hay que buscar para dar con una Mente Consciente mayor (4). Ninguno de los 'rasgos familiares' o cualidades heredadas es un signo de la edad de la Mente Consciente. Me parece que la inteligencia y lo intelectual probablemente son hereditarios, mientras que la sabiduría y la capacidad de comprensión vienen con la Mente Consciente, y caracterizan a una Mente Consciente mayor. Creo que una Mente Consciente mayor trae consigo a la tierra una tolerancia, serenidad y madurez de puntos de vista que se hacen notar, por pobres y simples que sean las cualidades corporales heredadas.

     No tiene por qué haber relación directa entre la posición en la escala de la civilización y la 'edad' de la Mente Consciente. Una Mente Consciente muy 'vieja' puede vivir la vida de un salvaje primitivo. Pero me parece probable que la mayoría de las Mentes Conscientes 'mayores' hayan aprendido ya la mayor parte de las lecciones que una vida de este nivel puede enseñar, que el retorno a una vida primitiva debe ser menos común cuanto más 'mayores' se hagan, y que tales vidas serán más en aras de la influencia que puedan ejercer sobre los demás que para su propio progreso personal. Como corolario de esta suposición, es probable que las razas más avanzadas de las antiguas civilizaciones tuviesen una proporción más alta de Mentes Conscientes 'mayores'. Nos dijeron que la distribución es bastante uniforme entre las razas civilizadas, pero que en aquella época había mayor proporción de 'viejas' en la raza china (5), y que la proporción de 'jóvenes' era mayor en la raza alemana.


La Historia Posterior Del Círculo

Una historia de los trabajos de nuestro Círculo a lo largo de los años, con todas las vicisitudes e incidentes que este tipo de trabajos implica, llenaría un grueso tomo. Hay actas de casi todas las sesiones que tuvieron lugar y están a salvo; algunas de ellas podrán ver la luz del día si se publican (6).

     Pude asistir a las sesiones unas pocas veces en 1934-1935, y de nuevo ocasionalmente en 1939-1942 y 1947-1950. Hubo varias considerables rupturas de la continuidad en otras épocas, y por diversas razones; pero desde 1933 hasta la muerte del Médico en 1947, no hubo cambios dignos de mención en los procedimientos, ni en la composición del propio Círculo (aparte del crecimiento natural), ni en la naturaleza del trabajo. Hubo una ruptura bastante larga después de la muerte del Médico, pero pudimos comenzar de nuevo y seguir hasta mi partida a mediados de 1950. Entonces Kath comenzó a escribir el Resumen y se terminaron las sesiones.

     Durante todo el tiempo evitamos la publicidad por razones que imagino obvias. Hay un prejuicio emocional tan ciego contra cualquier actividad psíquica, que muchas personas, por lo demás sensibles y equilibradas, condenan todo lo que caiga dentro de esta categoría como fraudulento, o maligno, o 'peligroso' y capaz de conducir a la locura. Si nuestras actividades y nuestras creencias se hubieran hecho públicas, probablemente habríamos sido considerados locos, o se nos habría compadecido por tontos y por crédulos. Así que seguimos nuestro camino en silencio. Hubo familiares y amigos cercanos que cayeron en nuestra órbita, y los que se interesaron se unieron al Círculo. Ha sido notorio, y para mí singular, que la gran mayoría de los que mostraron interés aceptasen los fenómenos sin oponerse, y se agarrasen con ansia a los fundamentos de la Enseñanza como si satisficiesen una necesidad muy real.


Notas:

(1)   'El Hombre que Ve' es el nombre en el Círculo de uno de sus miembros.  ¡Regrese al texto!

(2)  'El Médico' es el nombre en el Círculo de uno de sus miembros.  ¡Regrese al texto!

(3)  Para una explicación de estos nombres, ver el diagrama 4¡Regrese al texto!

(4)  Más tarde hubo más información al respecto. Se nos ha dado indicaciones sobre Mentes Conscientes 'mayores' en la Enseñanza. Están publicadas en las actas cronológicas y la historia de las sesiones [sólo disponibles en lengua inglesa] ISBN 0-9583519-3-7.   ¡Regrese al texto!

(5)  Es probable que se debiera entender tibetana en lugar de china, conforme a lo dicho en la sesión del 08/11/1942.  ¡Regrese al texto!

(6)  Estas actas están disponibles en diskettes [en lengua inglesa]. ISBN 0-9583519-3-7.  ¡Regrese al texto!


La Enseñanza Resumen, Contenido: El Canal Introducción, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Resumen, Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Apéndice, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4 Parte 5 Conclusión


El Canal

Parte 2

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