La Enseñanza Resumen, Contenido: El Canal Introducción, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Resumen, Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Apéndice, Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4 Parte 5 Conclusión


Introducción, Parte 2

La Enseñanza

Me gustaría intentar expresar con mis propias palabras los principios más importantes de la Enseñanza, tal como yo la entiendo y la interpreto. Esto no tiene la presuntuosa intención de competir con el Resumen ni de ampliarlo.

     El Resumen empieza por los fundamentos y construye un sistema ordenado y lógico. Yo me propongo empezar por el individuo y trabajar hacia fuera a partir de él.


La Reencarnacíon

Tal vez el axioma más importante de la Enseñanza, el que más nos afecta en lo personal, es que ésta no es nuestra única vida en la tierra. Todos hemos estado aquí muchas veces ya, y la mayoría aún volveremos aquí muchas veces.

     El objetivo de esta serie de vidas terrestres es doble: venimos para aprender y progresar, y para hacer nuestra aportación personal al progreso de la humanidad.

     Estos dos objetivos, nuestro progreso y nuestra aportación personal, están entretejidos; y ambos están planificados. Nuestras aportaciones individuales al progreso de la humanidad están planeadas desde el principio, y constituyen el Tema del Libro cuyos Capítulos son nuestras vidas terrestres. De manera similar cada vida o Capítulo está planificada para que nos proporcione las experiencias, contactos, lecciones y oportunidades necesarias en cada etapa de nuestro progreso personal, y para que nos prepare para la vida en la que haremos nuestra aportación personal planificada al progreso de la humanidad.

     Antes de cada retorno a la tierra se nos muestra el Patrón de la vida que está planeada para nosotros. Esta es nuestra vida tal como debería ser vivida, la que proporcionaría el mayor avance en la dirección deseada, si se aprovechasen correctamente todas las oportunidades. Cada uno acepta libremente este Patrón, con un conocimiento completo de lo que puede acarrear, y de las ganancias y progresos que puede traernos. Entonces se nos quita la memoria y venimos a la tierra, aceptando las limitaciones del tiempo y la materia, revestidos de la herencia de nuestros padres, y moldeados por nuestro ambiente.

     En la tierra estamos bajo la ley del libre albedrío. En cada etapa del viaje de nuestra vida podemos elegir por nosotros mismos qué sendero seguir, el previamente acordado u otro que se presenta más fácil, más atractivo, o más interesante. Nuestro sendero no está muy bien señalizado, aunque tenemos un guía, al que llamamos la conciencia o la Voz de Dios, que en la mayoría de nosotros no es muy asertivo. Si somos honrados con nuestras propias ideas, creo que sabemos cuándo nos hemos desviado. La dificultad está más bien en tener la voluntad de hacer el esfuerzo de volver al buen camino.

     Al final de cada vida no hay cielo, ni infierno, ni purgatorio esperándonos para toda la eternidad, ni descanso en la paz de la tumba hasta que suene la última trompeta. Al morir abandonamos el cuerpo material que nos ha revestido en el mundo material y volvemos al Mundo del Pensamiento, donde seguimos viviendo y aprendiendo durante un tiempo, hasta estar listos para el paso siguiente. Este paso es lo que la Enseñanza llama La Película del Juicio. En ella se nos muestra, aspecto por aspecto, la vida que acabamos de vivir tal como la hemos vivido, y la misma vida tal como podía y debía haber sido vivida, si hubiéramos seguido nuestro Patrón. El juicio es de cada uno, y sobre uno mismo. El castigo, y el incentivo para volver e intentarlo de nuevo, es el dolor y el remordimiento que produce ver las oportunidades perdidas, y los perjuicios y molestias causados a los demás.

     La vida y el progreso siguen en el Mundo del Pensamiento después de la Película del Juicio, hasta que los tiempos están maduros para otra vida, y las condiciones son adecuadas para el siguiente Patrón o Capítulo, que, dentro de lo posible, estará planeado para que se pueda recuperar el terreno que no se ganó en el anterior.

     Para mí esta extensa explicación de la vida es la única razonable e intelectualmente aceptable, la única que se adapta a la suposición de que hay un orden en el universo y una Divinidad justa. En ella cada uno de nosotros tiene muchas vidas, y muchas oportunidades de experimentar toda la variedad que la vida es capaz de ofrecer. Podemos ser ricos y pobres, poderosos y humildes, sanos y enfermizos, tener éxito y fracasar. Podemos nacer en todas las razas humanas, con sus diferentes cualidades, ambientes históricos y visiones del mundo, y en sus distintas etapas de progreso. Podemos tener vidas cortas o largas, estar casados o ser solteros, ser religiosos o seglares, tener herencias buenas o malas, y todas las variaciones posibles de los innumerables factores que nos pueden causar alegría o sufrimiento en la tierra, y tener todas las posibilidades de experimentar y comprender lo ajeno.

     Está claro que esta doctrina no es nueva. La reencarnación, aunque no es un elemento habitual de la fe cristiana, ha sido sostenida de una manera u otra por muchas religiones. Creo que esta parte de nuestra Enseñanza está próxima a la fe budista, pero con la diferencia de que los budistas creen en la reencarnación en animales, y en que volvemos a nacer en cuanto morimos. Nos han enseñado que siempre volvemos a un cuerpo humano del mismo sexo (7), y que el momento y las circunstancias de nuestro regreso se eligen cuidadosamente.


La Personalidad Triple

Somos Personalidades Triples. Cada parte de nosotros tiene una existencia separada e independiente, en la que aprende y progresa en el Mundo del Pensamiento, o en la tierra, hasta alcanzar un estado de progreso en que las tres se unirán para formar una personalidad única.

     Nos han enseñado a llamar a estos tres entes, Mente Consciente, Mente Supraconsciente y Mente Eterna.

Cuando la Mente Consciente ha completado su Libro de las vidas, cuando ha vivido su última vida en la tierra, se une con su Mente Supraconsciente de manera definitiva, y la Mente Supraconsciente está entonces lista para unirse al Espíritu Eterno, llevando consigo todas las adquisiciones y progresos realizados por la Mente Consciente durante sus muchas vidas terrestres.

     Después puede producirse otra unión a un nivel superior. Cada Espíritu Eterno pertenece al Principio Masculino o al Principio Femenino. Si pertenece al primero es un Protector, y su Mente Consciente en la tierra es un hombre. Si pertenece al segundo es un Espíritu Eterno Inspirador, y su Mente Consciente en la tierra es una mujer. Cada Espíritu Eterno Protector tiene por Mónada Compañera a un Espíritu Eterno Inspirador. Estos dos Espíritus Eternos o Mónadas, están estrechamente vinculados en todas las épocas, y cuando sus Mentes Supraconscientes se hayan unido a ellos, entonces estarán listos para unirse, formando así una personalidad completa y entera, que combinará el conocimiento, el progreso y la experiencia de las seis entidades originales: las dos Mentes Conscientes que han sido hombre y mujer en la tierra, sus dos Mentes Supraconscientes y las Mentes Eternas Protectora e Inspiradora.

     Hay una relación superior que también acabará en unión. Cada Mente Eterna pertenece a uno de los tres Caminos hacia la Luz, los Caminos de la Verdad, la Belleza y el Servicio. Las dos Mónadas Compañeras siempre pertenecen al mismo Camino. En la relación que llamamos Grupo hay tres parejas de Mónadas Compañeras, cada una de la cuales pertenece a uno de los Caminos. Así en cada Grupo tenemos a los Espíritus Eternos Protectores e Inspiradores de los Caminos de la Verdad, la Belleza y el Servicio, con sus Mentes Supraconscientes y sus Mentes Conscientes. Los temas de los Libros de los miembros de cada grupo están entretejidos, y las Mentes Conscientes de los seis se encuentran continuamente en la tierra, en una gran variedad de relaciones humanas, ayudándose los unos a los otros, y aprendiendo los unos de los otros sobre los Caminos distintos del propio. Al final, cuando cada una de las tres parejas de Mónadas Compañeras del Grupo se haya unido, estará abierto el camino para que los tres seres de la Verdad, la Belleza y el Servicio así formados se unan en una personalidad, que tendrá la suma de todo lo que las dieciocho entidades originales, las partes masculina y femenina, Protectora e Inspiradora de cada uno de los tres Caminos, hayan aprendido y conquistado.

     Hasta donde llega nuestra Enseñanza, esta es la meta final de nuestro progreso.

El Grupo se puede visualizar como se ve en el diagrama 3.


Los Tres Caminos

La Luz es la Verdad absoluta, la Belleza absoluta y la bondad absoluta (el Servicio es la expresión de la bondad). Por tanto, si uno sigue a la Verdad, ésta le conduce hacia la Verdad absoluta, que es la Luz, que es Dios. Las Sendas de la Verdad, la Belleza y el Servicio son, por tanto, Sendas hacia la Luz.

     Cada Espíritu Eterno 'pertenece' a uno de estos tres Caminos. Esto quiere decir que hay un Camino que le es propio, su Camino natural hacia Dios.

     Según nuestra Enseñanza, creemos que cada Espíritu Eterno, antes de la creación de la tierra y del Mundo del Pensamiento, estaba satisfecho con su propio Camino, al que consideraba superior a los otros dos Caminos, de los que sabía muy poca cosa. De manera especial los Espíritus Eternos de la Verdad y la Belleza, no estaban dispuestos a aceptar que el Camino del Servicio se pudiera igualar a los suyos. La Voluntad fue que esto se enderezase, proporcionando a cada Espíritu Eterno la oportunidad de aprender sobre los dos Caminos distintos del suyo. Éste fue uno de los objetivos de la creación.

     Las otras dos partes de la Personalidad Triple pertenecen al mismo Camino que su Espíritu Eterno. Cada uno de nosotros tiene su propio Camino, su Camino natural. Si descartamos todos los factores de divergencia, las características hereditarias y los efectos del ambiente, todavía encontramos mucho en común con quienes comparten nuestro mismo Camino, y diferencias fundamentales con quienes pertenecen a uno de los otros dos. Pasamos gran parte de nuestro tiempo en la tierra viviendo vidas diseñadas para enseñarnos los otros dos caminos, los que no son nuestros de manera natural. Esas vidas están diseñadas para nuestro propio progreso. Cuando venimos para hacer nuestra aportación personal a la Historia de la Humanidad, entonces nuestra vida sigue su curso a lo largo de nuestro propio Camino. También nuestra aportación, claro está, ha de pertenecer a nuestro Camino. Los del Camino de la Verdad, aumentarán los conocimientos de la humanidad, los del Camino de la Belleza harán su aportación al arte de una manera o de otra, y los del Camino del Servicio vivirán al servicio de la humanidad, de una forma que tendrá efectos fuera del pequeño círculo de sus contactos terrestres.

     Encuentro interesante mirar a mi alrededor para intentar descubrir a qué Camino pertenece la gente que conozco. No siempre es fácil, porque muy a menudo el Camino propio está subordinado al Camino a lo largo del que discurre el Patrón de la vida actual. El Camino propio se expresa mejor en el carácter, los gustos y las aficiones que en el oficio.

     Yo soy uno de la Verdad que está de Servicio. Mi Espíritu Eterno es del Camino de la Verdad, pero parece que el objetivo principal de mi vida actual es adquirir experiencia sobre el servicio a los demás. Mis intereses e inclinaciones se orientan hacia lo mental, la ciencia, los experimentos, la investigación y los descubrimientos. Éste es el tipo de cosas que fluye fácilmente hacia mí. Soy poco sociable por naturaleza. Estoy a gusto solo, y me produce poco placer la compañía de los demás. Encontrar placer en la compañía de los demás es un rasgo del Camino del Servicio, y yo aún tengo mucho que aprender sobre eso. Tengo poco aprecio espontáneo de la Belleza, excepto tal vez por la belleza natural del campo y las flores. La poesía y la pintura me dicen poco, aunque he adquirido cierta afición a la música. Aún tengo un largo camino que recorrer por la Senda de la Belleza.

     Tal vez sea engañoso dar la impresión de que hay un Camino sintonizado con cada Patrón, un Camino 'natural' que intenta malamente abrirse camino para estropear el Patrón, mientras que el tercer Camino permanece al margen. Todos los Patrones tienen algo de los tres Caminos, pero normalmente hay un Camino en torno al cual se ha establecido el Patrón, que predomina. Se supone que avanzar por este Camino es lo que proporciona mayor progreso a esta vida.

     Cuando llegue la hora de que yo haga una aportación personal a la Historia de la Humanidad, en lo que la Enseñanza llama un Capítulo Importante, entonces el Patrón de esa vida irá por el Camino de la Verdad.

     Nos han enseñado que todos tenemos tres de estos Capítulos Importantes en nuestro Libro. Los que están en el Camino de la Verdad probablemente harán alguna aportación a nuestro conocimiento del universo; los del Camino de la Belleza harán avanzar una de las muchas formas en que se expresa la belleza, la música, la pintura o la danza; mientras que los del Camino del Servicio harán su aportación en la forma de una vida importante al servicio de la humanidad. La Vida de Jesús de Nazaret fue el Patrón Principal del Camino del Servicio.

     Esto no significa, obviamente, que cada Capítulo Importante quede registrado en los libros de historia. Lejos de ello. Las aportaciones pueden ser vitales sin que la historia las reconozca. E igualmente una vida que se enseña a los niños en las escuelas puede no ser un Capítulo Importante. Se puede construir la fama sobre la aportación de desconocidos.


Las Tres Revelaciones

En la Enseñanza se nos ha hablado de tres Reflejos más que de tres Revelaciones, y hay motivos buenos y suficientes para ello. Sin embargo hablaré de ellas como Revelaciones, porque esta es la palabra que se usa normalmente, y no quiero entrar aquí en los motivos para usar la palabra Reflejo.

     Es bastante curioso que haya un pequeño fragmento de la Enseñanza que yo había previsto en cierta medida. En una etapa temprana de mi existencia, había descubierto por mí mismo que tenía que haber tres Revelaciones de Dios al hombre, una por cada persona de la Trinidad. Decidí que las religiones primitivas de la humanidad fueron el alba de la Revelación de Dios Padre, que culminó en el avance judío desde el politeísmo al monoteísmo. Después, cuando los tiempos estuvieron maduros, Jesús vivió su breve vida en la tierra, para establecer el Patrón Principal de la vida tal como se la puede y se la debe vivir, y para fundar la religión cristiana. Ésta fue la Segunda Revelación de Dios Hijo. Queda la Revelación del Espíritu Santo. Decidí que aún tenía que venir. Me parecía, y me sigue pareciendo, que nuestro conocimiento de este tercer miembro de la Trinidad se apoya sobre bases muy débiles. Llegué a la conclusión de que la creciente acumulación de pruebas de la supervivencia de la personalidad después de la muerte, y la continuación de la vida en alguna otra 'dimensión', eran las primeras luces tenues del alba de la Tercera Revelación.

     Me recuerdo discutiendo con ardor todo esto con un amigo del colegio, que tenía inclinaciones mucho más ortodoxas que las mías.

     Era una premonición bastante precisa de nuestra Enseñanza. Aunque me extravié en una dirección. No había visualizado la necesidad de una persona de la Tercera Revelación. Concebía el Espíritu Santo de la iglesia como el aspecto de la Divinidad que está representado por esa multitud de espíritus que interpretan e implementan la Voluntad de Dios, tal vez los 'ángeles' de las iglesias primitivas pero sin alas, ni halos, ni camisones. Mi Tercera Revelación iba a ser un conocimiento limitado de ellos, y medios para comunicarse con ellos. Era lo bastante juicioso para ver que había que poner un límite.

     Sin duda la píldora más difícil de tragar para mí, conforme se nos fue filtrando la Enseñanza, fue la declaración de que María, la mujer que llevó en su seno al Niño Jesús, es el Espíritu Santo de la iglesia. Ya lo he dicho de la manera más cruda. Ahora tengo que intentar explicar mi comprensión de la Enseñanza sobre este tema.

     La Enseñanza llama la Luz a Dios Padre. El significado es el mismo y personalmente creo que es preferible, porque se evita la tentación antropomórfica; uno no puede imaginarse a la Luz como un anciano barbudo sentado en un cúmulo-nimbo. La Luz es inimaginable, es la Bondad, la Belleza y la Verdad absolutas, es infinita, impersonal y está más allá de todo lo que se puede concebir. La Luz es la meta de todo nuestro viajar. No se lo que pasará cuando alcancemos esta meta, y creo que aún es pronto para preocuparse de eso.

     De la Luz emanan la Voluntad y la Intención. La Voluntad es el orden que regula la creación, y la Intención es el Plan y el Objetivo que la Luz tiene para la creación.

     Después la Enseñanza proporciona dos seres finitos y personales. Son Espíritus Eternos, pero Espíritus Eternos de la Luz. Tienen acceso a la Luz. Puede fusionarse cuando van hacia la Luz, y escindirse de nuevo cuando vienen desde la Luz.

     Uno de ellos es un Espíritu Protector del Principio Masculino, y en nuestra Enseñanza se le llama Azrael. Es el Gobernador de la Tierra y del Mundo del Pensamiento.

     El otro es un Espíritu Inspirador, a quien llamamos Arrantees, la Directora de la Tierra y del Mundo del Pensamiento. Como Espíritu Inspirador perteneciente al Principio Femenino, su Mente Consciente en la tierra tuvo que ser necesariamente una mujer.

     La Mente Consciente de Azrael vino a la tierra, y vivió durante unos treinta años como Jesús de Nazaret. Al hacerlo nos trajo el Segundo Reflejo o Revelación, y estableció el Patrón Principal de la vida en la tierra. Culminó todo en su único Patrón terrestre, y no volverá a vivir como hombre en la tierra.

     La Mente Consciente de Arrantees también vino a la tierra en esa época, y vivió como una mujer, María la madre de Jesús. Sabemos poco de Ella. No era el tiempo de su Revelación, ni ésta va a venir de la misma forma que la Segunda Revelación de Azrael. Ella también culminó todo en su única Vida, y no vendrá de nuevo, pues su Revelación no requiere la presencia de su Mente Consciente entre nosotros. Entendemos que su Revelación o Reflejo será gradual, un lento amanecer que alumbrará para los que estén listos a percibir la fuente de la Inspiración. Creemos que la Enseñanza que hemos recibido es uno de los primeros rayos de la luz de este amanecer.

  • El Primer Reflejo o Revelación de un solo Dios, fue un Reflejo del Camino de la Verdad.
  • El Segundo Reflejo, el Patrón Principal de la Bondad, establecido por Jesús de Nazaret, fue el Reflejo del Camino del Servicio.
  • El Tercer Reflejo será del Camino de la Belleza.

Notas:

(7) En una etapa posterior de la Enseñanza, se reveló que existen posibilidades de reencarnarse en ambos sexos. Ver: 'Las Dos Vías'. ¡Regrese al texto!

(8) Todas las partes existían desde el principio, pero no de manera separada. Los Espíritus Eternos existían al principio como entidades completas. Antes del principio del ciclo terrestre no estaban separados en tres partes. Ver el diagrama 3. ¡Regrese al texto!


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